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Arianna

Detrás de los espejos

La náusea

La náusea Había soñado toda la madrugada
fue un sueño extraño
con sabor a tierras lejanas
con aromas a mares
con tactos irreconocibles
voces que hacían eco en mi interior
y que jugaban a abrazarse
un sueño inconexo
que pintó de rosa mi boca de niña
que dibujó estrellas en mi cabello
una pincelada de vida a este día miércoles

Cuando desperté
La fatiga carcomió mis ojos
aullaron tragedias
gritos de hambre
gritos de dolor
lágrimas ardientes
manos desgastadas
ensangrentadas
azulosas de vergüenza y miedo

Odio mirar mi rostro en el espejo
esta complicidad de mis raíces
que me vuelve inmune ante el dolor de los otros
Odio enfrentar una mañana más
y recordar que alguien muere
para brindarme dos segundos más de vida
mi trinchera inhóspita
no cobija ni un sueño
el cielo deja caer sus estrellas sobre mis ojos
y lloro
sin poder contener la náusea que me provoca hoy el mundo.

La soñadora

La soñadora Profané lo más sagrados verbos
me dediqué a arrancar de raíz sentimientos
arrastré a la fosa la cordura y las buenas costumbres
y desencajé rostros que ya perdían su fuerza en húmedas
noches de pasión sin freno
me señalaron con el dedo
decoraron mi nombre con epítetos vulgares
me coronaron reina de los placeres ocultos
y las mujeres me odiaron por arrebatarles
a sus hombres del lecho amatorio
Entonces
me autodefiní como una más de las del pueblo
llevando el peso de la miseria
y del desenfado
colmaron mi lengua placeres
y brindé gozo a cuerpos
cansados
cuerpos que anhelaban un minuto de gloria
y me autodeclaré la soñadora
y tejí sueños para todos los aldeanos
llegaron a mí hombres sin rostros
fatigados de guerras
fatigados de muertes
fatigados de vidas apócrifas
y prestadas
y les di un sueño
me culpan por eso...
por ser la soñadora