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Arianna

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Bajo el cielo inmutable de estrellas
Quiero que desciendas hasta donde soy
Quiero que desciendas hasta mis raíces,
Abriendo surcos,
Hombre blanco,
Deseo el fuego de tus armas
El aroma de tu tierra
La confianza que encuentro en tus palabras
Confiarme a tu certeza
Confiarme a tu voluntad
A tu calor
Al centelleo de tus ojos cuando me contemplas
En el oscuro bosque
Donde circulas como savia
A través de mis sentidos...
Jamás abandonaré esta playa
Donde te encuentro entre las estrellas
Donde el calor de tu cuerpo me pertenece
Donde reservas un lugar para nuestros secretos
En ti encuentro mi aldea
La voz del amante
La calma de mi sed
Los ríos donde navegar
Sin más rumbo
Que la noche...
Has alimentado esta pradera con cada latido
Con cada roce de tus manos has desplegado la primavera
El mundo es un insulto cuando tú me miras
El mundo es un insulto cuando tu grito solitario en medio de la noche
Me busca con la caricia del viento y el olor de la lluvia...
Entonces te respiro,
Hombre blanco, animal, árbol, hombre
Siento que compartimos ese aire
Como un espíritu que habita entre los dos en silencio,
En esa gran soledad que habita nuestros espíritus
Sé que descubriré tu cuerpo blanco en esta tierra lejana
Sabré con solo tocarte
Como la sangre de tus ancestros
Te une a mi tierra
Entonces me dejaré llevar al más recóndito rincón del bosque
Donde el destino nos atrajo
Y allí en medio de la noche
Bajo el cielo inmutable de estrellas
Me confundiré en ti
En tu desierto
Y seremos lenguas de fuego que jamás se consumirán...

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Tu voz me llamó desde el mundo
entre los mundos...
sentí la fuerza eterna de la vida
tu voz me llamó desde el tiempo anterior al tiempo
y con ella el murmullo de las olas en la playa
y el gemido del viento en los árboles
vinieron a soñarme con mi vestido rojo
desde entonces he deseado el tacto de tus manos
he inventado tu aroma
he deseado escuchar tu voz
musitando mi nombre
he mirado hacia el norte
bajo la luz de la luna
y he saboreado tu beso
he sentido tu cuerpo aferrarse al mío
candente
fatigado de búsquedas sin respuestas
fatigado de noches bajo el trópico
sin hallar reposo a tu pasión
y yo aquí
en el balcón de los deseos
con mi vestido rojo
recortándose en tu horizonte
deseándote
anhelándote...
tú buscándome
en cada mirada
en cada roce
en cada vestido rojo...

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Emerge del lago,
de sus pechos brota
agua dulce y gélida,
sus cabellos son una cascada
y con sus brazos extendidos
acaricia los vientos...
su cuerpo es una ráfaga de sal,
anhelante, ansiosa
de que aquel hombre
que está observándola desde la orilla
se atreva a deslizar sus pasos
para acudir hacia ella...
El es el hombre sin rostro,
oculto en la noche,
eleva su lámpara
e ilumina el lago
revela los pechos firmes y vírgenes
de aquella mujer misteriosa
intuye que de aquellos pechos bebería el dulce néctar de la pasión
de lo desconocido...
intuye que se tendería junto a ella
sobre la arena,
la cubriría con su delirio,
recitaría los conjuros a su oído
y decoraría aquel cuerpo brioso con los luceros de la noche
la poseería sin tiempo ni límites
rasgaría todo lo que se interpusiera entre ella y él
y finalmente,
con su lengua trazaría un canal de fuego en aquel vértice oculto
y la haría gemir bajo su cuerpo
haría germinar la primavera
que yace en el vientre de aquella
desconocida...
entonces cerraría sus ojos
y sobre esos pechos húmedos
recordaría aquella inocencia olvidada y perdida,
sintiéndose nuevamente un niño
estrecharía en sus brazos a esa mujer
que encierra en su mirada su tierra amada
y sería capaz de dejar por ella
su destino,
sus búsquedas,
sus negaciones...

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Yo en un cristal
Tú en tu rutina
Yo en la vitrina del escaparate esperando
Tú mordiendo sueños en las esquinas, envuelto por la niebla
Yo jugando este juego de la soledad
Tú calculando las horas
Yo mirándote sin que tú me veas
Tú distraído, mirando y contando estrellas
Yo deseando ser de carne
Tú caminando por las calles desiertas
Yo haciéndote un guiño
Tú enarbolando la mano para bajar un globo
Yo perdida en las sombras de la tienda
Tú y Yo
Cada uno en lo suyo
Cada uno inmerso en su espacio, frente a relojes y paisajes diferentes
Tú en el frío
Yo en la soledad de los mares
Tú mirando escaparates
Yo mirándote desde el escaparate
Tú volteándote
Yo sonriendo
Tú me rozas
Yo te alargo mis brazos
Tú me miras
Yo te miro
Por un segundo somos una sola mirada
Y luego
Cada uno a lo suyo
Y los años,
Mi niño,
Nos van recortando las horas
De un encuentro
De un tocarse
De un extrañarse
De un desearse
Y luego
La nada
Tú me olvidas
Y yo me quedo ahí en el escaparate

Línea muerta

Línea muerta

Las señales se enredan
tonalidades amarillas
es la sombra que deambula
mientras los soles se devoran
los deseos se atrapan con los dedos
destrozando los límites
que nos separan en esta calzada

Vientre desnudo
manos recorriendo
el desventurado trazo
de tus labios y mis labios
encerrados en esta espora
fraguamos el amor
entre las telas que arrancamos al atardecer
tu piel y mi piel
se adhieren
sin distancias ni preámbulos...

Atardecer
hojas amarillas
tapizando mi cuerpo
mi cuerpo envuelto en la sed de tu pasión
mi cuerpo enredado en tus manos
mi cuerpo dibujado en tu cuerpo
mi cuerpo encendiendo tus pupilas
mi cuerpo y tu cuerpo
mientras intentamos arrancarle un sonido
a esta línea muerta...

Holocausto

Holocausto

Ojos abiertos
hacia la inmensidad del abismo
los dioses oscurecen el pretérito
Disco bañado por sales doradas
enhiesto sobre el altar de arena y vientos
la suavidad se perderá en el filo del cuchillo
el susurro doloroso de las heridas
abriéndose paso como un velero por la sangre
henchidas las velas del navío
el sabor de la muerte engañosa

Ojos negros
células descubriendo el alma
eco misterioso condensado
voces secretas
abre tu mano
el sol obliga a las palabras internas
a ser el murmullo del lago
donde las memorias de la vida
se desencuentran entre lo salvaje
y las ciudades del hombre...

Ojos cerrados
el rito culmina
la vida da pasos
la muerte eleva su plegaria
el sacrificio de los consagrados...
Duerme la libertad
sobre las piedras
bañadas de sangre...

El Hombre del Mar

El Hombre del Mar

Entre las llamas
avanzas
lentamente
sin preámbulos,
te despojas de tus miedos,
eres el impulso,
la lluvia que ha caído sobre mi rostro
todos los inviernos
y ahora que te espero
que sé que existes
que respiras
que recibiste mi mensaje
y lo ataste a la proa de tu navío,
me vuelvo hija de la impaciencia,
los latidos de mi corazón
se hacen poderosos,
mis manos tiemblan.

Dime
¿la espera es eso?
el destino tiene aroma
a mares y redes profundas
a peces que giran,
a boca que besa y muerde
y sella mis palabras.

¿Es esto la espera?
el tejer la madeja
con dedos temblorosos,
el desatar mi vestido,
cubrir mis labios,
revestir de olores mi cabello,
mirar hacia el norte,
esperando que las velas
asomen y me dejen ver tu rostro.

¿Es la espera este sentir la lluvia rauda en mi rostro,
el sentir que el aliento se paraliza,
sentir mis manos presa de otras manos,
de una dulzura,
de un beso prometido,
que viaja
enarbola,
revolotea,
que mis ojos se anidan de lágrimas
de búsquedas,
de sinos,
de palabras
que recité
y que eran para ti
¿Es esto la espera?

Dios, concédeme
vida
para divisar las velas
de su velero
concédele fuerzas para no sucumbir
al olvido.
Tú sabes
cómo anhelo
su palabra
aromando mis labios,
su océano inundando mi cuerpo.
Un silencio
que no sea este martillar letras.

¿Esto es la espera?
¿sentir que la vida es una partícula de arena?
¿sentir que la vida
resbala como agua
entre los dedos?

Hoy
y siempre
mirando el norte,
esperando la llegada
de un imposible
o de aquel que trae en sus manos
los mensajes que he dejado
en cada puerto.

Hoy
y siempre
enciendo las velas,
mientras la lluvia
y las olas azotan mis sentidos
¿estarás de regreso?
Las estrellas son más cercanas allí
en tu cielo
y así
como los alejandrinos
leían su destino
yo espero
que Tú,
el hombre del mar,
avance a mi encuentro.

La memoria de los árboles

La memoria de los árboles


el soñador
quien trajo el fuego
y esgrimió blasfemas a los dioses
desde siempre
mi sangre fue un río
que navegaba hacia tus costas
tejiendo la leyenda
de tu nombre

Ahora que estás frente a mí
y que puedo sentir los escalofríos
de mi entrega en tu cuerpo
Ahora que eres parte de mí
como un átomo
como una molécula más de mi aliento
sacramentos
promesas
las he guardado en los baúles
las he dejado olvidadas
allí a los pies de la playa
el oleaje las llevará lejos
no me importan los códices
no me interesan los juramentos
cuando bajaste
y mis ojos te dibujaron en las retinas
supe
que los oráculos se cumplían
que eras tú
entre todos
quien haría cantar mi tierra

las voces del bosque así lo profetizaron
las raíces
los tallos
las hojas ululan bajo este amor
la memoria de los árboles
es eterna
cuando caminen otras por tu tierra
sentirán que no eres de ellas
porque tu espíritu habita desde siempre
junto al mío
tu camino es mi hogar
el fuego que nunca perecerá...
Podremos amar a otros
mas tú me llevas desde siempre
y nuestros nombres estarán
en la memoria de los árboles
aunque nuestros cuerpos
sean leños que naufragan
en mares opuestos...

Mi Plegaria

Mi Plegaria

Cada noche
en mis sueños
elevo una plegaria
y la envío hacia el norte
buscando en ella
tu beso
aquel que deslizaste en mis labios
y que hiciste girar en mi cabello
prometiendo que regresarías

Desde entonces
mis palabras
se han convertido en la música
que se vierte en mi alma
como un pocillo de colores
agrupando el océano
y las marejadas
la luna me envuelve con su reflejo

Mi plegaria
entre el galopar de corceles
y los vientos orientales
traen tu voz
dormida en mi pecho
como una caricia
como una dádiva
entregada con los labios
y mis ojos se endulzan de tu recuerdo

La lluvia
los días soleados
la nieve
rozan mis ventanales
cristales
hielos
sueños que se entrecruzan
con tu silencio
mi boca
que sueña dibujar en tus manos
mis caderas
pintar mi cordillera
lagos
cielos
témpanos
aguas azules
donde dejo navegar mi amor
en esta noche de plegaria.

El Juego Humano

El Juego Humano

El mar
las voces
los juegos
las risas
los niños
las olas
el viento
la brisa
el aroma

Giro
planeo sobre la bahía
elevo mis alas
encaro el sol
la libertad
encendiéndose en el poniente
llamarada que penetra
mi iris
me hipnotiza
disco que gira
enrojecedor en mis párpados
mis oídos
buscan el graznido
de las otras
Lejanas
se vuelven extrañas
planeo en lo azul
planeo en lo rojo
el viento corta mis alas

Volar
caer
precipitarse sobre la cabezas
erguirse
y traspasar los círculos del viento
el mar
se torna rosado
las olas
los niños
las voces
se duermen...

Sonrisas

Sonrisas

Miremos a través de los rostros
una hoja se desprende de tu iris
es la ausencia de palabras
que abraza mi espalda y se adueña de este silencio...

Caminamos de frente
es la sorpresa un brillo que ciega
un cielo que se abre en mis manos
eres Tú
mi compañero de ruta
El navegante desconocido
que sueña con un mar azul
escondido en mis pupilas cerradas
bajo el sol de junio...

Tu mano y mi mano
avanzan en la soledad de la avenida
sabiendo que el tacto es infinito
el calor que desprenden
hace girar el mundo de las esferas naranjas
y enciende las luces de la ciudad de cristal...

Miremos a través de los rostros
una estrella se desprende de mi iris
es la palabra dibujada en tu rostro
es el susurro que dejas en mi piel
cada noche cuando las luces agonizan
y arden las luciérnagas de nuestras sábanas...

Frágiles

Frágiles

Frágiles
etéreos
nos desvanecemos
desaparecemos
entre la humedad de los cristales.

Extraños
atravesando avenidas,
persiguiendo sueños
anclados en el fondo del inconsciente...
interrogando al pasado,
abrazando los hálitos de vidas que se miran en espejos
sin percibirse eternos
buscándose
en los desvaríos
quizás
entre las sábanas
entre los cuadros que colgamos en las paredes
para ocultar la desnudez de nuestras propias vidas...

Ignorantes de nuestras historias
intuidas
buscadas en miles de pupilas
buscadas en miles de roces
destrozadas en lágrimas
en calles
que sólo nos retornaron a la soledad
de nuestros presentes
negados
amordazados
a vidas
que se nos han rentado en la urbe
en el exilio
con identidades ajenas
ilegales
subterráneas
prohibidas...

Ritual de engaño

Ritual de engaño

Entre la multitud
la oscuridad está escrita en la frente
como el estigma de los desterrados.

Nos buscamos en esta selva
los ojos brillan hambrientos
y el deseo abre sus fauces
somos ... los desgarradores de la noche
somos... los infieles del día
Venganza en nuestras manos
odio en nuestro iris
parpadeos que hacen sangrar hasta el alma

Acerca tu mano
¿sientes el hambre que repta y nos lleva a agonizar sobre sábanas ajenas?

Cuerpos desnudos
noche / luna
pierdo mi sentido entre tus labios
pierdes la memoria en este ritual de engaño
... el eclipse
... la agonía
... todas las puertas abiertas

Las espectadoras

Las espectadoras

El principio asesinado
en las burdas fauces del juicio
ritmo adherido a células.

Voz/Eco
que retumba en las cavernas secretas
donde las distancias entretejen el verbo
y cumplen su rol de mudas espectadoras.

El murmullo de la fiebre
en la frenética avenida
donde el llamado de los rebeldes
se enmarca en los dedos del enemigo...

Han quebrantado el universo
con su llamado.
Inmortales envueltos en sacos de osamentas
desnudos bajo la lluvia
voces consternadas
que dan su alarido
a las quebradas de la muerte.

Los conjuros se infestan de tautologías,
dogmas y prejuicios...

El fuego muerde el bosque,
la libertad es la soga
subiendo la escalera en cinco saltos...

El Juego cálido

El Juego cálido

Te dicen que los encuentros se dan en los eclipses
Entre los que se respiran el sudor...
Es la llamada,
saldrán a buscar la sangre,
volcarán sus paganos deseos
para sentirse las carnes desnudas,
el sabor de los aullidos,
el poder de la selva que duerme...
cobrar el pago de piel por piel,
cobrar el placer de los tabúes,
sin mediar,
sin preámbulos...

Libertad,
Transgredir las leyes,
Voltear las agujas del tiempo,
Escabullirse de la ciudad
Sin más rostro
Que el verdadero
Aquel que la humanidad nos ha vetado.

Te encontrarán
agazapado en tus miedos,
en tus treguas,
en tus pequeñas victorias superfluas,
en tus vanidades,
en tus eclipses artificiales...
No es preciso huir,
Están aquí
Respiran a tu lado
Tu sabor,
Tus latidos se despiertan
Es la selva
Es el juego cálido de los sentidos ignorados
En la vacuidad de la carne
En los gestos cotidianos
En las permanentes soledades
Que arrastras como cadenas
Cuando intentas desplegar las alas
Y ser tú...

Lazos

Lazos

Mares
soles
encendiéndose al atardecer
figura azul
caminando por la ciudad
buscando el mensaje de los vientos...
en otras calles un hombre avanza
dejando mensajes escritos en papeles imaginarios
intuyendo latidos
transgrediendo espacios, tiempos... está en el silencio

Vidrios que caen sobre mis sienes
vacíos que se pierden en la ciudad
escondiéndome de las voces
en el cauce de rutas
navegante sin brújula...

Lágrimas ardiendo
tu voz invade mi inconsciente
y de pronto todo calla
ya los labios no recitan
los vuelos quedan suspendidos
intuyo...
estoy en el silencio
estoy en la ciudad del hombre
en los cauces de su alma
veo cenizas
muertes
espacios en blanco
la luna se ha posado sobre mi piel
desgarra el dolor de tanta impotencia
no son mis ojos
no es mi piel
me vive otro desde lejos
y allí donde él late
mi corazón respira...

La muerte

La muerte

Encienden el fuego
recogen sus armas
abren heridas
recorren el cielo
y lo dibujan en tu frente
sacuden el hollín y
la violencia centellea en tus ojos sin párpados
la muerte se apodera de tus extremidades
la muerte venció tu belleza infantil
fuiste la carnada de los cachorros
las gaviotas dieron a luz a mujeres
abandonadas por sus amantes
como lobos hambrientos
se arrojaron sobre la multitud
vi sus rostros
vi nuestras lágrimas
y mi impotencia
mi miedo
la espalda contra las paredes frías
mientras se repartían tu cuerpo
recordé tus dones
que una vez me ofreciste en una primavera lejana
el olor del maíz, la menta, el sol sobre nuestros párpados
y luego el fuego me recorrió
el calor ennegreció mis plumas
recibí la marca del fuego...
sí...
emigraré al norte donde me esperas...
no
el suelo es un agujero...
estoy cayendo
no...
estoy sintiendo el hielo...
no...
estoy muriendo...

12

12

Hombre desconocido
que tendiste tu mano
y que colmaste de nuevos mares mi agónica existencia
Hombre desconocido
que fraguaste con tu fuego los sentidos que dormían en mi piel
a ti
arduamente cansado de la vida...
a ti
que me mostraste el norte
con su desierto, sus soles, sus alturas...
Hombre desconocido
lejano, ausente, perdido
en la selva de papeles
en las tareas diarias
en los miedos de cada día
Hombre desconocido
sin voz
sin palabras
sin rostro
que caminas
buscando un curso a través de las estrellas
a ti
que me miras desde las celosías
desde las ventanas del tercer piso
desde el rincón de tu imperio
A ti
Hombre desconocido
Que sólo puedo besar en los espejos azules de mis sueños
A ti
Que me abrazas en las calles anónimas
Y que jamás he contemplado tu rostro
Te espero
Contemplando atardeceres
Contemplando amaneceres
Contemplando lluvias
Hombre desconocido,
Sin memoria
Atemporal
Y dueño de los soles,
A ti que juegas
Con las lunas solitarias del noreste,
A ti que cuentas estrellas...
A ti dedico mis palabras
Hombre desconocido,
Que vibras en mí
Como una melodía pretérita y solariega...
Acuna mis insomnios
Somete mis recelos
Protege mis furias
Abraza mis equivocaciones...
Si nos inventamos
No neguemos la pasión
Hombre desconocido
En el sur
Entre los mares
Te imagino...

1 (de Las voces de Arianna)

1 (de Las voces de Arianna)

1
Tintas
palabras que se amoldaron a tu lengua
cuántas de ellas
llenaron corazones vacíos
y te hicieron hermosa
y te hicieron creer un cuento
¿Te extrañas?
No lo creo
el tiempo trae arena a tus palabras
y lo que alguna vez fuiste
desaparecerá detrás del polvo
de tardes de estío
de lluvia acariciando vidrios
de primaveras donde germinan
los recuerdos
y nacen otras palabras
otros silencios
Ríes

tu corazón negro
se regocija al ver mi desolación
tu muerte extraña
como
pasajera
sin tranvía
sin boletos de vuelta...
¿Inocencia?
¿Ingenuidad?
Vestimentas que nunca te calzaron
levanta el rostro
Un poco de dignidad
a tanto hueso roído
a tanta Vanidad absurda.
Es mi vanidad la que está frente a espejos cóncavos
mis venas arden
bajo siete cuchillos de filo de luna
no me prodigues palabras
sé que tengo derechos
sobre mi cabeza y mis palabras
no arranques lágrimas
a esta debilidad mía
que tiene sabor de sangre
y huele a muerte...
Espejos convexos
besos que se pudren en los abismos
nada dejaste
en mí
sólo un viaje
que pertenece a otra
nunca a mi piel
nunca a mis labios
nunca a mis dedos
palabras
verbos
que se adhieren a mí
como una humillación
como un ovillo
en mi costado
Dolor
sacrificio
¿Dónde me llevan hoy?
Muero
atrapada en este espejo trizado
espada
copa
ardiendo
en mis labios.

EL LABERINTO DE ARIANNA

EL LABERINTO DE ARIANNA

1

Imperturbable,
Amante,
Soñador,
En ti la magia
Duerme enamorada de tus palabras.
Aunque los años avancen,
Aunque los días me nieguen tu presencia,
Aunque la vida sea sólo esto,
En mi memoria estás
Vivo
Enseñándome a mirar un atardecer
A contemplar los colores del paisaje
Sintiéndote en mí
Como la primavera
dando luz a mi imaginación.
Pese a que éste sea nuestro sino
Recuérdame
En cada momento
Y las melodías quedarán entre los árboles,
Quedarán enredadas en mi cabello,
quedarán enamoradas de tu voz
y de tu poesía





2

Amo tu cuerpo moreno y terso
Amo la tierra en que descansan tus raíces.
El viento muerde tu boca de fresa
en tu cuerpo descansa la luz dorada del crepúsculo
en ti anidan mis ansiedades y deseos,
tú eres el puerto donde anclaría mi fuego,
fundiría mi leña, bebería tu miel, tu sal,
me envolvería en la arena dorada de tu abrazo
me perdería en la ausencia de tus ojos negros,
de tu boca madura que se ofrece sin miedos,
me perdería en tu silueta recortada por el viento,
sería el polvo de tus íntimos secretos,
la caricia más recóndita de tus murmullos,
el manantial, el valle de geranios
donde descansen tus armas y escondas tus señales
uniendo mi sur y tu norte sin que nada los desligue,
y aún espero tu llamada,
aún espero que unas tu desierto con el mar
que encierra mi bahía,
tu llamado embriagado de azafrán, que sabe a sal cálida y morena,
alzaría tu llamado como una bandera
y resumiría las millas y kilómetros que te separan de mí...





3

Frente a la ventana
Tejo un atardecer
Combino colores
Aplico distintos tonos
Frente a la ventana
La ciudad muere
Mientras cojo un hilo
Deshago un sueño
Y lo dejo volar
Mientras la lluvia empaña los cristales
Cojo las tijeras y corto una ilusión
Mientras el sol se desdibuja
Cojo la tela y la rasgo
Los sueños que durmieron
Han desaparecido
Si ya nadie los soñaba
Estaban ahí
Destilaban un color impreciso
Destilaban lágrimas que nadie secó
Destilaban un pasado que nadie quiere
Revivir
Mientras las aguas del mar se agitan
Las agujas caen como estrellas
Como luces
Y van a dar al jardín
Allí se hundirán en la tierra negra
Y quizás florezca el olvido
Quizás florezca mi tristeza
Quizás vayan cayendo
Lentamente
Hasta que se duerman
En mi piel
Mientras las estrellas
Van recitando sus melodías
Yo despojo de colores
Yo desato los hilos
Y contemplo
Cerros, nieve, soledad
El noreste que me dice adiós